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6 consejos para encontrar una iglesia para tu familia

¿Se supone que debe ser tan incómodo y difícil encontrar una iglesia?

Esa pregunta daba vueltas en mi cabeza mientras Olivia y yo llevábamos a nuestras gemelas de recorrido, buscando una iglesia para nuestra familia. No queríamos admitirlo, pero estábamos agotados después de visitar la cuarta iglesia. Como padres primerizos de gemelas, los servicios por internet nos parecían cada vez más atractivos después de cada nueva visita. Pero yo sabía que Dios me había llamado a guiar a mi familia según sus caminos, y participar en una comunidad de fe es importante para Él.

Acabábamos de mudarnos a una ciudad nueva y empezamos muy emocionados por integrarnos y encontrar una comunidad. Olivia y yo sabíamos por experiencia personal que el compromiso con la iglesia es una parte fundamental del crecimiento espiritual en Jesús, y no podíamos dejarlo de lado.

Aun así, algo que debes considerar al guiar a tu familia para encontrar una iglesia es lo agotador que puede ser a nivel espiritual, mental y emocional, e incluso físico. Pero confía en mí: vale mucho la pena.

¿Por qué importa si encuentras una iglesia?

Olivia y yo fuimos testigos del hermoso poder de estar rodeados de una comunidad de personas que aman a Jesús cuando nos casamos siendo jóvenes. Los primeros días de nuestro matrimonio y de nuestra paternidad estuvieron marcados por la necesidad de recursos, especialmente cuando se trataba de vivir un matrimonio piadoso. Nuestra familia de la iglesia se volcó para suplir cada necesidad. Incluso algunos de nuestros recuerdos más antiguos sobre aprender de Jesús están ligados a experiencias en nuestra iglesia. Pero ser parte de una iglesia local no es solo un requisito que cumplir o una cuestión de conveniencia.

Es una cuestión de nuestro diseño.

Dios diseñó a los seres humanos para reunirse en comunidad. La iglesia local es una parte fundamental de su diseño bíblico para que nuestra vida sea buena y nos brinda la oportunidad de obedecer a Dios por amor al no dejar de congregarnos.

Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor motivo ahora que vemos que aquel día se acerca.

Hebreos 10:24-25

Para Olivia y para mí, la iglesia local es una extensión de la familia de Dios en la Tierra. Así como somos adoptados en su familia por medio de la fe en Cristo, también somos adoptados en una comunidad de creyentes cuando nos unimos a una iglesia local. Esta comunidad nos permite experimentar el amor, la gracia y la rendición de cuentas que Dios desea para su pueblo.

¿No daría igual cualquier iglesia?

Mientras guiaba a mi familia a buscar una iglesia, pensaba: «¿Acaso no son todas las iglesias un solo cuerpo de Cristo? Entonces, ¿no debería estar bien cualquiera? Vamos a esta que está cruzando la calle y terminemos con esto».

Después de hacerles esta pregunta a algunos mentores, ellos me revelaron que, aunque hay muchas iglesias, no cualquiera servirá. La Biblia nos enseña a ser discernidores y sabios en nuestras elecciones, especialmente en asuntos de fe y crecimiento espiritual.

El apóstol Pablo advierte sobre un tiempo en el que la gente se reunirá alrededor de maestros que les dirán lo que quieren oír en lugar de la sana doctrina.

Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos.

2 Timoteo 4:3-4

Esto es un recordatorio de que no todas las iglesias mantendrán las verdaderas enseñanzas de la Biblia.

También empecé a darme cuenta de que una iglesia no es solo un lugar al cual asistir; más bien, es un lugar al que una familia debe pertenecer.

Por eso, fue sumamente importante para mí ser intencional y sensible a las necesidades de mi familia al buscar una iglesia con mi esposa. De esa manera, todos llegaríamos a ser parte de una familia donde conectamos con otros creyentes, crecemos espiritualmente y servimos usando nuestros dones para edificar el cuerpo de Cristo.

Durante nuestra búsqueda, tomé algunas notas. Aquí tienes algunos consejos a considerar si te estás preguntando por dónde empezar.

¿Por dónde empiezo?

1. Ora y busca la guía de Dios.

Olivia y yo nunca habíamos tenido que buscar una iglesia nueva juntos. No teníamos idea de lo que estábamos haciendo. Supongo que eso hizo que fuera aún más fácil rendir nuestros caminos a Dios. Aunque te sientas guiado por los mapas de tu teléfono para llegar a una iglesia, pídele a Dios un «GPS divino». Necesitarás más que Google Maps para esta decisión de dirección.

Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

Mateo 6:33

Confía en el Señor de todo corazón,

y no en tu propia inteligencia.

Reconócelo en todos tus caminos,

y él allanará tus sendas.

Proverbios 3:5-6

2. Identifica el tipo de iglesia que estás buscando.

¿Cuáles son tus puntos no negociables? ¿Qué necesita cada miembro de la familia? Haz una lista de lo que es más importante para ti para glorificar a Dios. Como pareja joven con niños pequeños, aquí hay solo algunos puntos de nuestra lista:

  • Enseñanza bíblica sólida: predicación firme, sin compromisos y relevante que nos equipe a nosotros y a nuestros hijos con una comprensión profunda de la Biblia y su aplicación a la vida diaria.
  • Guardería y cuidado de niños: tener una guardería segura y con personal capacitado durante los servicios o eventos para participar plenamente sin preocuparnos por nuestras pequeñas.
  • Comunidad y amistad: oportunidades para conectar con otros padres, formar amistades y compartir experiencias a través de las alegrías y las luchas de la paternidad.

Ten claro qué es importante para tu vida familiar en tu etapa actual, pero también piensa en la visión a largo plazo. Si encuentras que la iglesia es excelente, pero le falta un área importante para ti (por ejemplo, grupo de jóvenes, ministerio de hombres, etc.), te animo a que oren juntos y pidan consejo a sus mentores espirituales antes de decidir seguir buscando.

3. Revisa el sitio web de la iglesia.

Buscamos la declaración de fe («Lo que creemos») de cada iglesia que visitamos. No solo nos fijamos en lo que decía, sino también en lo que no decía.

Nos preguntamos: «¿Qué dice sobre la autoridad y suficiencia de las Escrituras? ¿Qué dice sobre la salvación solo por gracia, a través de la fe solamente, en Cristo solamente? ¿Qué dice sobre el matrimonio, el género y la sexualidad?».

También revisamos la página de liderazgo para ver si había un modelo de liderazgo compartido por una pluralidad de ancianos.

Si nos gustaba la iglesia, pero algo no nos cuadraba sobre su estructura o creencias, nos propusimos preguntarle a uno de los líderes antes de descartar por completo la oportunidad de unirnos.

4. Escucha uno o dos sermones del pastor principal.

Olivia y yo nos fijamos especialmente en cuánto tiempo tardaba el pastor en decir esta frase: «Abran sus Biblias». Hicimos esto para ver qué prioridad tenía la Palabra de Dios en la iglesia que estábamos considerando.

Nos preguntábamos: «¿El predicador abre la Palabra con frecuencia? ¿Predica a través de un texto o solo usa unos pocos versículos para apoyar sus puntos?».

A menudo veíamos una transmisión grabada de un sermón del pastor principal antes de decidir visitarlos en persona. La predicación de la Palabra no es la única parte de la iglesia, pero es una parte fundamental.

5. Visita la iglesia.

Un mentor también me aconsejó enviar un correo electrónico al pastor para presentarme e invitarlo a almorzar. Esto me ayudó a evaluar qué tan bien se alineaban los valores y expectativas de mi familia con la visión y creencias de la iglesia, y ayudó a determinar si la iglesia era adecuada para nosotros.

Si es una iglesia grande, deberías empezar con un pastor asociado. Pregúntales sobre los valores fundamentales y la dirección de la iglesia. También muéstrate dispuesto a preguntar cómo podrías servir para satisfacer una necesidad en la congregación.

6. Escucha a tu esposa como la ayuda que Dios te ha dado.

Lo curioso es que la iglesia a la que asistimos ahora es una que llamó la atención de Olivia mientras estábamos en el supermercado. Si no hubiera escuchado su interés, no habríamos encontrado la iglesia que hoy llamamos nuestro hogar. Pero aquí hay otras formas en que escucharla fue útil:

  • Iniciar una conversación después de cada visita a una iglesia. Esto nos permitió compartir abiertamente nuestros pensamientos y sentimientos. Recuerdo haber intentado crear un ambiente de confianza y ánimo para el diálogo abierto porque era territorio desconocido para ambos.
  • Tomar en serio sus preocupaciones. Olivia era una madre primeriza de gemelas y era más sensible que yo en cuanto a la seguridad y el cuidado de nuestras bebés. Tomar en serio sus inquietudes no solo guio mis oraciones, sino que también me permitió liderar considerando su perspectiva.

Decidiendo juntos

Reconocer el valor de la asociación que compartimos como esposo y esposa, y permitir que esa unión se extienda a todos los aspectos de la vida, incluidos los asuntos espirituales, nos permite experimentar belleza cada día en una iglesia que elegimos juntos. Solo Dios puede diseñar la unidad de esa manera, pero no soy el único que testifica de ello.

Esto es lo que mi amigo Carlos compartió conmigo:

«Cuando mi esposa y yo nos casamos, veníamos de tradiciones de fe muy diferentes. Yo era protestante y ella creció siendo católica. Sabía que yo debía ser el líder espiritual, pero ¿cómo podía hacerlo si ni siquiera nos poníamos de acuerdo sobre a qué iglesia ir los domingos por la mañana?

Fue tentador, pero no podía simplemente encontrar una iglesia que fuera buena para mí y dejarla atrás. Necesitaba encontrar una manera de ayudarla a ella a crecer también. A través de muchas conversaciones difíciles, aprendí que una iglesia en un gimnasio con una experiencia de alabanza estilo concierto de rock no funcionaría para ella. Ella necesitaba una iglesia con un ambiente de reverencia donde la alabanza viniera de las voces de la congregación y no de una pila de altavoces gigantes, luces y máquinas de humo, antes de poder confiar en el mensaje.

Nos tomó varios meses, pero finalmente encontramos una iglesia antigua y hermosa con vitrales, un coro y un órgano de tubos enorme. Tenía el ambiente solemne que ella necesitaba y la enseñanza bíblica sólida que ambos buscábamos. Durante los siguientes doce años, el pastor nos ayudó a aprender lo que significaba entregar realmente nuestras vidas a Cristo y nos puso en un camino para convertirnos eventualmente en misioneros».

Busca una iglesia, no la perfección

Es importante recordar siempre que ninguna iglesia es perfecta. ¿Por qué? Porque las iglesias están formadas por personas imperfectas. Cada congregación tendrá sus fortalezas y áreas que necesitan mejorar. Al igual que las imperfecciones dentro de un matrimonio o una familia, las imperfecciones de una iglesia no definen su valor, sino que resaltan el proceso continuo de ser transformados a la imagen de Jesús en el que todos estamos como creyentes.

He descubierto que encontrar una iglesia se trata de encontrar una familia espiritual donde puedan crecer, adorar y servir juntos con otros creyentes. Se trata de alinearte con una comunidad que comparte tu pasión por Dios y su Palabra, mientras se extienden gracia unos a otros como individuos imperfectos.

Así que, mientras buscas una iglesia, acepta que el viaje será imperfecto y difícil, pero prioriza los aspectos fundamentales de una fe compasiva mientras guías a tu familia a buscar una comunidad que esté creciendo y sirviendo activamente. Recuerda que, aunque nada es perfecto, Dios puede trabajar poderosamente a través de vasijas imperfectas para cumplir sus propósitos y transformar vidas.


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