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25 Consejos para evitar el agotamiento materno
25 consejos para evitar el agotamiento materno
- Dormir puede ser más importante de lo que crees. Recuerda, Dios lo creó. Duerme un poco.
- Establece mentalmente una hora en el reloj en la que dejarás de trabajar y harás algo que te renueve. Si necesitas que alguien te pida cuentas, cuéntaselo a alguien en tu casa y pídele que te ayude a cumplirlo.
- Ora por cada actividad a la que quieras decir «sí». Pídele a Dios que revele tus motivaciones para ese «sí» y ora para saber si Él también quiere que lo digas. Asegúrate de que tu esposo esté de acuerdo y, cuando sea apropiado, pide la opinión de tus hijos.
- Ponte la meta de pasar una cierta cantidad de tiempo jugando, abrazando y, en general, disfrutando de tus hijos cada semana o cada día. Aunque habrá otros momentos para realizar tus actividades, su infancia es solo ahora.
- Di no cortésmente.
- Tómate un día al mes o a la semana para «ayunar» de la tecnología. Pregúntate si realmente necesitas estar tan accesible.
- Conversa con tu esposo sobre los límites razonables para las actividades de tus hijos y los efectos que tus decisiones tendrán a corto y largo plazo. Considera seriamente la relación costo-beneficio y oren juntos con corazones abiertos sobre su agenda.
- Pide ayuda cuando la necesites.
- Intercambia el cuidado de los niños con una amiga por un día. Considera dedicar parte del día a un retiro espiritual y la otra parte a hacer algo que disfrutes profundamente.
- Establece una noche de cita regular con tu esposo.
- Si lo «bueno» es enemigo de lo «mejor», decide qué dejarás de lado (por ejemplo, esa canasta de ropa sucia) por algo más importante (ese juego de mesa que tus hijos te han estado suplicando jugar o llamar a una amiga).
- ¿Qué proyectos pendientes te harían sentir más aliviada si los resolvieras? ¿Qué amiga podría estar dispuesta a prestarte (o intercambiar) su experiencia en organización, habilidad artística o cuidado de niños para ayudarte a salir adelante?
- Di no cortésmente.
- Toma un baño, come algo que realmente te guste o disfruta de algo equivalente que te haga ir más despacio, saborear la bondad de Dios en este momento y recordar Su suficiencia para cumplir con lo necesario.
- Lee despacio el libro de Ann Voskamp, Mil regalos: Un desafío para vivir plenamente justo donde estás.
- Examina si tienes suficiente espacio relacional en tu agenda para disfrutar de tus amigos, de tu familia extendida, de tus hijos, de tu matrimonio y de tu caminar con Dios.
- Descansa un día a la semana. Si te ayuda, establece algunas pautas para ti misma sobre lo que no harás ese día (vaciar el lavavajillas, cocinar, responder correos electrónicos… lo que sea que te funcione).
- Cuando sientas que tus niveles de estrés aumentan debido a tu lista de tareas, tómate de 5 a 10 minutos y «entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto» — Mateo 6:6.
- Confía en que Dios proveerá a otras personas para hacer algunas de las cosas que deben hacerse.
- Observa los efectos inmediatos y lejanos de tu agenda en tus hijos. Cuando miren hacia atrás a su infancia, ¿qué recordarán? ¿Qué sabrán que era lo más valioso en tu hogar?
- Memoriza y medita en versículos como el Salmo 23, 127:2; Mateo 6:31-34; Efesios 2:10; y Santiago 3:13-18.
- Piensa en las cosas que haces para relajarte… y si realmente te relajan. ¿Sabes qué es lo que te rejuvenece?
- Di no cortésmente.
- Crea espacios de silencio y descanso en tu vida. Apaga la televisión, la música, la computadora y tu teléfono. En su lugar, usa ese tiempo para estar simple y tranquilamente con Dios.
- Pídele a Dios que te ayude a escucharlo. Luego practica, practica, practica.
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