Volver a todos los recursos de Madres 5 razones porqué las mamás pierden la paciencia

5 razones porqué las mamás pierden la paciencia (y 5 formas de cultivarla)

Existen muchas razones por las que, como madres, perdemos la paciencia. Si intentamos ser conscientes de por qué la perdemos, podremos tomar medidas preventivas, superar la impaciencia y ejercitar el autocontrol.

Aquí presentamos las cinco razones principales por las que la mayoría perdemos la calma, y cinco maneras prácticas de fortalecer nuestra paciencia.

5 razones por las que perdemos la paciencia

  1. Agotamiento. Llegamos rápidamente a nuestro límite cuando tenemos demasiado por hacer y muy poca energía para lograrlo. Si a esto le sumas el hecho de que los niños parecen tener una fuente inagotable de energía, el resultado es que ya estás cansada desde que te despiertas por la mañana.
  2. Ira desplazada. A menudo estamos irritadas con otra persona o por una situación que tiene poco o nada que ver con la crisis del momento. Desafortunadamente, nuestros hijos son el blanco más fácil y accesible para esta ira desplazada, y esta se manifiesta como impaciencia hacia ellos.
  3. Expectativas irreales. Manejamos una agenda que no toma en cuenta lo impredecible que es la vida en general, y la crianza en particular. Cuando nos atrasamos, la presión nos empuja a ser impacientes con todos los que nos rodean, incluidos nuestros hijos.
  4. Falta de planificación. Muchas veces, nuestra frustración y enojo son de nuestra propia creación porque fallamos en poner ese esfuerzo extra necesario para prepararnos —y preparar a nuestros hijos— para las demandas únicas del día. Recuerda: Cuando fallas en planificar, estás planificando fallar.
  5. Perspectiva distorsionada. Asumimos que es una batalla de «nosotros contra ellos» y que ellos están en nuestra contra. Vemos a esos pequeños a nuestro cargo como el enemigo que nos tiene bajo asedio, casi como si estuvieran tratando de molestarnos a propósito. La realidad es que, la mayoría de las veces, son simplemente niños siendo niños con todas sus imperfecciones.

Para ser madres apasionadas e intencionales, debemos ejercitar y fortalecer el músculo de la paciencia. Es un muro que se levanta ladrillo a ladrillo, y es nuestro deber construirlo.

5 formas de edificar la paciencia

Aquí hay cinco formas sencillas de contrarrestar esas razones por las que perdemos la calma.

  1. Recarga energías. Haz tu mejor esfuerzo por descansar cuando se presente la oportunidad. Incluso si tus hijos ya no toman siestas, instituye un «tiempo de quietud» obligatorio por la tarde.
  2. Confronta tu ira. Pregúntate: «¿Por qué estoy realmente enojada?». Si no puedes resolverlo de inmediato, escribe tu plan de acción y déjalo a un lado hasta que puedas ocuparte del asunto. Ora pidiendo un espíritu apacible hacia tus hijos y pide perdón si es necesario.
  3. Ajusta tus expectativas. Una vez que hayas visualizado tu día perfectamente ejecutado, haz un chequeo de realidad: calcula cuánto tiempo, energía y dinero tomará lograrlo, y luego triplícalo. Salvo que se inunde el sótano o haya un brote de varicela, es posible que te acerques a cumplir tus expectativas al final del día.
  4. Planifica, planifica, planifica. Mientras anticipas lo que necesitas para las demandas del día, juega al «peor escenario posible» y planifica en consecuencia. Las listas son increíblemente útiles, y las notas adhesivas son tus mejores aliadas. Solo hay una cosa que consume más tiempo que prepararse para el día: ¡tratar de reparar un día que ya se descarriló!.
  5. Mantén una perspectiva amplia. Recuerda: Nuestro trabajo es amar y entrenar a nuestros hijos. No te tomes sus tonterías y mal comportamiento como algo personal. Un día dejarán de lado las cosas de niño y se convertirán en adultos con los que podrás relacionarte.

Adaptado de La Mamá Apasionada ©2013 por Susan B. Merrill. Publicado por Thomas Nelson, Inc. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.